|
|
|

|
AUTOR |
TITULO DE LA OBRA |
|
Maritza Luza Castillo |
Luz para el poeta / Añoranza |
|
Luz para el poeta Silbaba una voz Por detrás la luna Creando luz Un temblor, Un sueño Una duda Su pulso es frío, tangible Telúrico Cohabita la perpetuidad Las verdades los silencios Aduce que se encuentra desnudo Pero su luminosidad perfecta Misterioso nimbo astral Transforma la voz En una pluma celestial
Maritza Luza Castillo
La Dueña de los Girasoles
A veces se colgaba de la nostalgia para poder encontrar ese quehacer incuestionable y vocacional del vivir
Y se estacionaba en esa instancia Donde los ocultos secretos hablan al descubierto después de haber maniobrado en un rincón oscuro Pronto, la poesía se cifro en su vientre Y con ello germinó el mas hermoso girasol, abierto extendiendo sus pétalos amarillos a la poética de su estética Ahora ya no esta obligada a imaginarse la alegría de los demás Aquellas hojillas delicadas Tocan sus sueños Entibian su alma Y abrillantan sus sentidos Su refugio para felexionar Surca la tierra para volver a sembrar Como la dueña de los girasoles
Maritza Luza castillo |
|
|
|
Atormentada Entregada a los exquisitos trámites de mi soledad Descubrí en un sitio tan frío, como un messenger Una pluma cálida, con una curva de dolor. Era una joven que le ponía barniz a cada frase Con una audacia vestida de modales Causaba un vago cosquilleo creaba espejismos y los agitaba con el filo de una navaja La densidad remota de mis párpados Me invitaban al terreno de Morfeo Pero la agonía en sus palabras Pintaron un mural que se iba disolviendo En medida que el torrente de sus expresiones Articulaban sus estrellas absorbidas Con lentitud maciza
Tenía una forma tan insegura Que desafiaba el color de la tierra El aire frío, y hasta su manera de caminar Pronto surgieron las intimidades Que no quieren apagarse al olvido No había caridad para su memoria Ofrecida a la melancolía de la expresión Quise disfrazar su gesto torturado Con ideas jocosas, apagando esa especie de latido apocalíptico Entonces brotaron las flores Las fragancias untuosas Líquidos aromáticos Dentro de ese manantial de almas Diferenciándose de los demás espíritus Y el puño cerrado, se abrió Y por fin vivió su guerra, pero de lejos
Maritza Luza Castillo
|
|
|
|
La Voz del Pensamiento
Hay cosas en mi cabeza de las que no estoy prevenida Hay alguien que juega con mi subconsciente a su ancha Y me voy despertando sacudiéndome en mi propio terreno imaginario
debería plantearse al revés, menos emparentado con lo sublime tal vez me sería mas fácil cerrarle mi puerta Pero va pasando y voy reconociendo su tesitura, mandando con el esplendor de un barítono No sé si estoy despierta o estoy dormida Discurre por el sendero de mi culpa Eterno caudillo dominante Se siente dueño en mi terreno Recluido esquimal en una parte del cerebro Habría que pensar que es la vos del pensamiento? ¿Quién? quien me va a contar los vacíos de mi misma la nostalgia el perdón y la nueva aura naciendo con mi nuevo día disipa la niebla, exprime la nube y recoge el fruto exactamente como tú Tú eres mi voz, mi propia voz Responsable por que yo existiera
Maritza Luza Castillo
|
|
|
|
Mi Semilla
Te intuyo. Recogiste la vida en un encuentro furtivo. Hay melodía, ritmo, y una fragancia liquida con esencia a rosas, Que habla fuerte dentro de mí Y glorifica el espacio sagrado dedicado a la existencia
Se disuelva mi ser, mientras tú desarrollas la cubierta de mi cuerpo no es mas que una fruta esperando madurar Ayer quise adivinar cómo sería tu rostro Y una caricia en los sentidos me dio un buen adelanto
Me desbordo contando los días, las horas, los segundos en esa especie de compás Donde respira el pensamiento tan preciado anunciando el alumbramiento de la pureza Tengo al mundo alojado en mi vientre Y una palabra que florecerá para siempre ¡Mamá! Maritza Luza Castillo
|
|
|
Auquénidos
Se desnuda una especie Una estampida de cascos incendia las pampas galeras con vellones rojizos al viento En su altivez Imperturbables sueltan el cabello mas fino sin escatimarle una hebra al hombre Hombre disfrazado de pastor Y sube a la cúspide preparando el instrumento inevitable provocando la marea en sus sentidos No sabe qué pasa, Un péndulo mortal afila las cuchillas a sus prioridades mediáticas marcadas por el desamor Caen mechones La dignidad de regó en la pampa Se escabulle el ladrón Compila el botín La orfandad relegada a seres sombríos, reagrupan los cristales del tiempo fisurando la carne por el pelo Llueven sutiles espadas Sobre el lomo abierto ¡Qué importa sino sobreviven al invierno...total, mañana serán carne seca! Maritza Luza Castillo
|
|
Añoranza He aquí mis manos inútiles sobre el piano Manos que no se atreven a tocar las notas que encarna una memoria No puedo ni quiero romper la partitura Menos borrar la clave de Fa con la que escribimos nuestra historia Contengo el aliento Y tu foto ciega a la vida me habla de un firmamento ¡No reconozco las estrellas…No acepto la luna! Me siento a en la orilla alucinada con el eco de una caricia en los recuerdos Es una sentencia injusta pretender despertar a los muertos así sea con amor Y es que éstos dedos, solo saben graficar las resonancias del alma Divulgan en su inexplicable travesía la condena del instinto que sobrevive a la ceniza Busco el rostro con el que encerré la existencia en un poema Los acordes vibrantes que escribí en la arena Ese su perpetuo desvarío capaz de alcanzar en un soplo la rosa Se cubren de niebla en tiempo en que cantabas para mí Por un instante estoy perdida Dividida entre el llanto y la lluvia Cuya humedad empapa mis cielos He conseguido un rumor para engañar a la nostalgia Y un secreto para no hundirme en las ciénagas de tu ausencia Sigo las variaciones del teclado Recorro los tonos, semitonos y sostenidos Creando un camino hacia donde siempre supo ser nuestro destino Viendo a los ojos de Dios Maritza Luza Castillo |
Página de inicio / Antecedentes / Obras / Entrevistas / Concursos / Noticias / Links / Taller literario / Contacto