(Seudónimo de la escritora argentina Marta Roldán)

 

 


AUTOR

TITULO DE LA OBRA

Maritza Luza Castillo

Luz para el poeta / Añoranza

 

Luz para el poeta 

Silbaba una voz

Por detrás la luna

Creando luz

Un temblor,

Un sueño

Una duda

Su pulso es frío, tangible

Telúrico

Cohabita la perpetuidad

Las verdades los silencios

Aduce que se encuentra desnudo

Pero su luminosidad perfecta

Misterioso nimbo astral

Transforma la voz

En una pluma celestial

 

Maritza Luza Castillo

  

La Dueña de los Girasoles

 

     A veces se colgaba de la nostalgia para poder encontrar ese quehacer incuestionable y vocacional  del vivir

 

Y se estacionaba en esa instancia

Donde los ocultos secretos hablan al descubierto después de haber maniobrado en un rincón oscuro

Pronto, la poesía se cifro en su vientre

Y con ello germinó el mas hermoso girasol, abierto extendiendo sus pétalos amarillos a la poética de su estética

Ahora  ya no esta obligada a imaginarse la alegría de los demás

Aquellas hojillas delicadas

Tocan sus sueños

Entibian su  alma

Y abrillantan sus sentidos

Su  refugio para felexionar

Surca la tierra para volver a sembrar

Como la dueña de los girasoles

 

Maritza Luza castillo


 Atormentada

  Entregada a los exquisitos trámites de mi soledad

  Descubrí en un sitio tan frío, como un messenger

  Una pluma cálida, con una curva de dolor.

  Era una joven  que le ponía barniz a cada frase

  Con una audacia vestida de modales

  Causaba un vago cosquilleo

  creaba espejismos

  y los agitaba con el filo de una navaja

  La densidad remota de mis párpados

  Me  invitaban al terreno de Morfeo

  Pero la agonía en sus palabras

  Pintaron un mural que se iba disolviendo

  En medida que el torrente  de sus expresiones

  Articulaban sus estrellas absorbidas

  Con lentitud maciza

 

   Tenía una forma tan insegura

   Que desafiaba el color de la tierra

   El aire frío, y hasta su manera de caminar

   Pronto surgieron las intimidades

   Que no quieren apagarse al olvido

   No había caridad para su memoria

   Ofrecida a la melancolía de la expresión

   Quise disfrazar su gesto torturado

   Con ideas jocosas,

   apagando esa especie de latido apocalíptico

   Entonces brotaron las flores

   Las fragancias untuosas

   Líquidos aromáticos

   Dentro de ese manantial de almas

   Diferenciándose de los demás espíritus

   Y el puño cerrado, se abrió

   Y por fin vivió su guerra, pero de lejos

 

             Maritza Luza Castillo

 


La Voz del Pensamiento

 

Hay cosas en mi cabeza de las que no estoy prevenida

Hay alguien que juega con mi subconsciente a su ancha

Y me voy despertando sacudiéndome en mi propio terreno imaginario

 

debería plantearse al revés,

menos emparentado con lo sublime

tal vez me sería mas fácil cerrarle mi puerta

Pero va pasando y voy reconociendo su tesitura, mandando con el esplendor de un barítono

No sé si estoy despierta o estoy dormida

Discurre por el sendero de mi culpa

Eterno caudillo dominante

Se siente dueño en mi terreno

Recluido esquimal en una parte del cerebro

 Habría que pensar que es la vos del pensamiento?

¿Quién? quien me va a contar

los vacíos de mi misma

la nostalgia

el perdón

y la nueva aura naciendo con mi nuevo día

disipa la niebla, exprime la nube

y recoge el fruto exactamente como tú

Tú eres mi voz, mi propia voz

Responsable por que yo existiera

 

 

Maritza Luza Castillo

 


Mi  Semilla

 

Te intuyo.

Recogiste la vida en un encuentro furtivo.

Hay melodía, ritmo, y una fragancia liquida con esencia a rosas,

Que habla  fuerte dentro de mí

Y glorifica el espacio sagrado dedicado a la existencia

 

Se disuelva mi ser,

 mientras tú desarrollas

la cubierta de mi cuerpo

no es  mas que una fruta esperando madurar

Ayer quise adivinar cómo sería tu rostro

Y una caricia en los sentidos me dio un buen adelanto

 

Me desbordo contando los días, las horas, los segundos en esa especie de compás

Donde respira el pensamiento tan preciado anunciando el alumbramiento de la pureza

Tengo al mundo alojado en mi vientre

Y una palabra que florecerá para siempre

¡Mamá!

 

              Maritza Luza Castillo 

 


Auquénidos

 

Se desnuda una especie

Una estampida de cascos incendia las pampas galeras con vellones rojizos al viento

En su altivez

Imperturbables sueltan el cabello mas fino sin escatimarle una hebra al hombre

Hombre disfrazado de pastor

Y sube a la cúspide preparando el instrumento inevitable provocando la marea en sus sentidos

No sabe qué pasa,

Un péndulo mortal afila las cuchillas a sus prioridades mediáticas marcadas por el desamor

Caen mechones

La dignidad de regó en la pampa

Se escabulle el ladrón

Compila el botín

La orfandad relegada a seres sombríos, reagrupan los cristales del tiempo fisurando la carne por el pelo

Llueven sutiles espadas

Sobre el lomo abierto

¡Qué importa sino sobreviven al invierno...total, mañana serán carne seca!

 

Maritza Luza Castillo

 

Añoranza

He aquí mis manos inútiles sobre el piano

Manos que no se atreven a tocar las notas que encarna una memoria

No puedo ni quiero romper la partitura

Menos borrar la clave de Fa con la que escribimos nuestra historia

Contengo el aliento

Y tu foto ciega a la vida me habla de un firmamento

¡No reconozco las estrellas…No acepto la luna!

Me siento a en la orilla alucinada con el eco de una caricia en los recuerdos

 Es una sentencia injusta pretender despertar a los muertos así sea con amor

 Y es que éstos dedos, solo saben graficar las resonancias del alma

Divulgan en su inexplicable travesía la condena del instinto que sobrevive a la ceniza

Busco el rostro con el que encerré la existencia en un poema

Los acordes vibrantes que escribí en la arena

Ese su perpetuo desvarío capaz de alcanzar en un soplo la rosa

Se cubren de niebla en tiempo en que cantabas para mí

Por un instante estoy perdida

Dividida entre el llanto y la lluvia

Cuya humedad empapa mis cielos

He conseguido un rumor para engañar a la nostalgia

Y un secreto para no hundirme en las ciénagas de tu ausencia

Sigo las variaciones del teclado

Recorro los tonos, semitonos y sostenidos

Creando un camino hacia donde siempre supo ser nuestro destino

Viendo a los ojos de Dios

Maritza Luza Castillo

 

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