(Seudónimo de la escritora argentina Marta Roldán)

 

 


AUTOR

TITULO DE LA OBRA

Zeuxis Vargas Alvarez 

Retrospectiva

RETROSPECTIVA

 

Para huir de este tiempo imperdonable

me di en enterrarme en mi mismo

como alguien que se adentra en sus entrañas.

Me di en acaudalarme de silencio

para no sentir las voces, los cuerpos,

las sombras,

los mensajes que siguen anunciando

al oído

¡Estas vivo,

irremediablemente vivo!

 

ACORRALADO

 

Hay señales por todas partes,

me tienen acorralado,

es imposible huir.

La vida me persigue

¡Incesante!

 

 

 

 

PRESENTIMIENTO

 

No tengo a nadie

para compartir mis ausencias

y sin embargo…

perece que viniera de la noche

un tronar de fusiles presintiéndome

parece como si fueran

a dejar caer sobre todos los tejados

el grito de los recién asesinados

y que las calles

quisieran dejar correr la sangre tibia.

No tengo ya tranquilidad para todos mis tormentos

sólo me llega un llanto de niño

que huele a carne chamuscada.

 

 

 

 

 

REGRESO A LA SEMILLA

 

Con qué voz,

con qué temerario signo

despertar la muerte.

Cómo regurgitar el silencio

y llevarme a mi mismo

hacia el dulce abismo.

 

Cómo lograr el sortilegio

para que mis huesos puedan retomar

a su verdadero destino

de blancas nubes soñadoras

 

 

REVELACIÓN MIMÉTICA.

 

De mí no quedan sino feroces artilugios,

huesos marítimos, sonrisas y ojos

demasiado profundos para ser verdaderos.

 

 

De mí no quedan sino los deseos,

la soga, el cuchillo, el revolver, el vacío…

 

y el mismo hombre

haciendo brotar la misma sangre.

 

 

 

PERVESIDAD.

 

Anunciarme.

Venir en puntillas,

golpear sobre mi puerta,

luego,

huir desesperado

 

 

 

 

 

 

 

LICUEFACCIÓN DE LOS RECUERDOS.

 

Fui veraz por aquella época

en que mis huesos eran movimiento.

 

Fui verdadero

sólo cuando aún había lo líquido y lo blando

amarrando mi esqueleto.

 

 

Pero eso fue hace mucho

y no es bueno recordarlo

ahora que fatigo la humedad del barro

y que me se habitante del subsuelo.

(Mera sombra de instrumentos rotos

que sirvieron para hacer sonar un cuerpo)

 

Yo tuve unas manos,

no de niebla

sino unas especiales para abrirle

heridas a la tierra.

 

Tuve manos curiosas

que buscaban en mis ojos

el ánima escondida

de la juguetona cola de los perros

 

Mi mundo en aquel entonces

(y no es bueno recordarlo

porque ahora soy un elemento

que habita los silencios),

era un patio donde Dios creaba

las mariposas y las flores.

 

Era un muro de barro

y una alta cerca que servía de escalera

para coger los sabrosos pomarrosas.

 

Mi voz tenía la travesura del río

y solo profería

cosas gratas que me enseñaba el viento.

 

Mis piernas estaban siempre

buscando travesías,

caminos de árboles.

Ramas y raíces

escribiendo la estación de la jungla.

 

Esos días fueron refulgentes

como una luciérnaga

danzando desprevenida en el abismo.

 

Esos días

tenían a veces la tristeza inmensa

de una tarde nublada

dibujada en los ojos de las reses.

 

Pero hubo días también

habitados por un centenar

de nubes burlonas

que pasaban ebrias

dando tumbos contra las montañas.

 

Nada de eso es bueno recordarlo

ahora que soy

el paquete sombrío de un brujo

y mi esquema fósil sólo sirve

para ahuyentar la inocencia

y atraer lechuzas y gatos despeinados.

 

Ahora soy un poco de fichas

sin tablero

y mi destino es la penumbra.

 

He perdido el milagro,

soy sólo un espanto,

una silenciosa inmovilidad de huesos,

unos despojos

tirados por ahí, en cualquier parte.

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

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