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AUTOR |
TITULO DE LA OBRA |
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Amado Storni |
Ernesto Che Guevara... |
ERNESTO
“CHE” GUEVARA
SI
TU ESTUVIERAS AQUÍ SI tu
estuvieras aquí
el mundo giraría más
deprisa que mi soledad y el Amor no sería
un pájaro sin alas al que tengo que
enseñar a volar todos los días. Si tu estuvieras
aquí mis sueños que son
tuyos dormirían a tu lado y el deseo no sería
una ventana enladrillada con vistas a los
besos que te debo. Mis futuros no serían
pasados imperfectos y mis labios, adúlteros
de ausencias, aprenderían a
decir “te necesito”. De no haberte
conocido, ¿qué parte de mi
alma se habría quedado estéril, estéril para
siempre?. ONCE
DE MARZO DE 2004 ME
resigno a ser mayor, a
pensar que hay tanta gente que
pasado el siglo XX muere
y mata por ideas que
no pueden defender. Mi
patria es la bandera que
con nombre de Mujer ondea
en el corazón. AQUEL jueves de matanza
yo viajaba en el vagón
de aquel tren de Cercanías
que llevaba cada día
mi Futuro y tu Esperanza,
tu rutina y mi Ilusión.
Empezaba bien el día, el Madrid ganaba al Bayer, pero inquieta en el andén tu esperabas a ese tren que nunca llegó a Entrevías y yo ya llegaba tarde. Me gustaba despertar con el hechizo sonoro que del tren se desprendía mientras alguien repetía por el hilo musical: “Próxima estación: El
Pozo” No recuerdo nada más. Solo sé que en el vagón de aquel tren de Cercanías mi Vida se despedía de este mundo al que jamás entendí ni me entendió. No recuerdo nada más. Solo sé que aquel vagón de aquel tren de Cercanías se llevaba mi Alegría, mis ganas de llorar, la cabeza, el corazón, los milagros, las postales, los pecados capitales, las estrellas, los colores, el aroma de las flores, los recuerdos, los fracasos, la ironía, el Olvido y el querer hacer historia, las arcadas y las flemas, el final de este poema. Sólo quiero que alguien lleve mi mensaje a la estación donde espera un corazón a que yo algún día llegue. Aprende a soñar despierto, a nadar contra corriente, a vencer el miedo al miedo, a reírse de uno mismo, a aprender de los errores, a llorar en los entierros, a sufrir las despedidas. El Hombre aprende porque Enseña a morir de Amor, a vivir arrodillado, a perder las ilusiones,
a invertir en desengaños, a tropezar con las piedras, con las mismas piedras siempre. El Hombre aprende, no he aprendido nada. Y sigo muriendo de Amor por quien de Amor por mí no muere, tropezando en las mismas
piedras, malgastando la ilusión con quien nunca me ha llorado, con quién nunca me besó. El Hombre aprende, no he aprendido que los sueños
son puntales de Esperanza derribados por la vida a golpes de desengaños. No he aprendido que los sueños
se despiertan cada día a golpes de realidades y se derrumban como castillos de arena construidos en el aire con el sucio acariciar de la
rutina. Roce a roce. Día a día. Soplo a soplo. Grano a grano. Pero sé que aunque el invierno es
duradero y que vivir me duele más que el mordisco de los perros, que soñar nunca se olvida. |
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