(Seudónimo de la escritora argentina Marta Roldán)

 

 


AUTOR

TITULO DE LA OBRA

Juan Carlos Galván

Buenas perlas, ...

 

Buenas perlas

 

Hay en tus labios la riqueza del sabor,

del saber,

del poder,

de la inmensidad como se extiende en el horizonte un sol

cuando adormece el día.

           

Hay en tus labios el don de la palabra,

de consuelo,

de esperanza,

de alegría

y la ventura es entonces el tesoro que cualquiera anhela

porque te posee.

 

Hay en tus labios la firmeza de la autoridad,

del mando,

del reclamo,

de la exigencia,

cuando las promesas no se cumplen

y los pactos se rompen hasta retomarlos de nuevo.

 

Hay en tus labios el placer de descubrir la morfología ignorada de un cuerpo,

de un pelo,

de unos labios,

de un mirar despierto que se abre como el sol,

cuando penetra por la ventana y calienta mi piel, la de ambos.

 

Hay en tus labios la bondad,

la misericordia,

la pasión,

el aliento que da vida,

porque he descubierto las perlas que de ellos emanan.

 

Hay en tus labios el espíritu que motiva a seguir adelante,

nunca atrás,

de frente,

hacia arriba,

empujando,

siempre en tu busca.

 

Hay en tus labios el perdón,

que es otra forma de secar el llanto,

el arrepentimiento,

no lastimar,

no herir,

sólo consolar mi alma.

 

Hay en tus labios la inmensidad que se abre infinita,

para recordarme que he nacido

y que iré un día a tu lado,

a tu presencia,

a tu reino,

a tu trono,

hasta tu palacio y ahí compartir de nuevo,

            otra vez,

ese tu amor infinito que engrandece mi vida,

 

            desde que existes tú.

 

Juan Carlos Galván Vela

Comunicación Social SOP



Tu cuerpo adormecido

 

 

Tu cuerpo adormecido entre mis brazos,

tiene ese lento y apacible respirar

que dicta el vaivén de mis labios

                        cuando lo recorren.

 

No hay mejor manera de despertar al día

que mediante mis bajos instintos.

 

Hay en tu rostro la tranquilidad

de una conciencia infantil

que no debe nada

                        y nada le atemoriza,

párpados de flor por abrir,

senos que las gotas de rocío dejan

por la mañana,

como un beso.

 

El pelo se ha ensortijado entre la almohada

                        y mis dedos,

serpentea y se alarga para ocultar tu desnudez

                        y protegerte del frío.

 

Son estas manos las que te dan calor

e inquietan tu sueño

            lejos de tranquilizarlo.

 

La piel se eriza,

la humedad del deseo llega con la mañana

a entorpecer en desvaríos,

la calma que había traído la noche.

 

Desde la ventana,

el sol inunda tu frente,

deja sus rayos caer

            y te cobijan lentamente

            l           e          n          t           o          s

conforme penetra en la habitación.

 

Recorre tu cuerpo,

está sobre ti,

ha burlado el lugar que me corresponde

y es así como despierta en mí,

            ese demonio febril

que trata de poseerte

             sin conseguirlo.

 

Es entonces cuando el brillo de tus ojos

se despiertan con el alba

            y despereza tu cuerpo.

 

Las aves gritan,

arman el alboroto que dejó

            la almohada

                        en tu pelo

y mis dedos enmarañados

sobre tu piel,

prestos a la caricia.

 

Es tiempo del amor,

no ha vuelto la primavera

porque entre nosotros

            no hay estaciones,

no hay tiempo para amarse,

sino toda la vida.

 

Y eres tú con esa mirada ardiente,

quien me dicta el momento preciso,

             para estar a solas.

 

Vienen sobre ambos cuerpos

            los rayos del sol,

que nos acarician y rejuvenecen,

            dan vida,

agitan hasta hacerlos transpirar

y alcanzar la temperatura que habrá afuera,

            al paso del día,

                        con el llegar de las horas...

 

Comprendes que para el amor,

no ha sido preciso el silencio

ni la penumbra de una habitación,

que tras la ventana abierta,

las cosas, cobran vida

y los seres se despiertan igual

que estos cuerpos que se aman.

 

¿Qué ha sido entonces tan doloroso para amarnos,

entregarte por una vez plena al amor,

que prodigué sobre tu piel este día?


 

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