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AUTOR |
TITULO DE LA OBRA |
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Oquimachy |
El petirrojo enamorado |
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Sentimientos |
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EL PETIRROJO ENAMORADO
Me encontraba sentada ante la mesa, frente a las ventanas de un famoso hotel, en el sur de la ciudad, tratando de consumir mis alimentos, mientras Reyna y Ernesto, mis amigos me comentaban los sucedido la noche anterior en el ámbito laboral donde ellos comparten con el público su voz, su guitarra y su talento creativo tanto en lo literario como en lo musical.
De principio, pensé que la ventana estaba abierta y la pequeña avecilla pretendía entrar. Luego vi como el agua de la fuente se elevaba tras el movimiento casi ritual del pajarillo. Miraba hacia la ventana, volteaba su pequeña cabeza a un lado y de frente se elevaba unos 30 centímetros y arremetía contra la limpia vidriera del ventanal.
La curiosidad y mi consternación por el repetitivo intento del animalito, pudieron más y me sustrajeron involuntariamente de la conversación, hasta que Reyna dándose cuenta del motivo de mi distracción, me dijo: voy a tomarle una foto.
Se levantó y sin pensarlo fue hacia la ventana, despacio, pues pensó que al verla el pequeño petirrojo volaría, pero no sucedió así: Le tomó varias fotografías en los siguientes vanos intentos de aquella pequeña y desesperada criatura, en el que ya se confundía lo rojo de su plumaje en el pecho, con el sangrante pico. Así, cada vez que golpeaba el cristal, se quedaba más tiempo parado sobre la verde vara que lo sostenía mientras recuperaba la fuerza para embestir nuevamente aquel espejo que reflejaba su propia y bella anatomía, de la que seguramente se había enamorado, convirtiéndose así mismo en su centro de atención y en el objetivo y presa de sus intentos por conquistar.
Dejamos de conversar sobre la música, la composición y nuestras preocupaciones para centrar nuestra atención en el enamorado petirrojo, que sin descanso y sin sucumbir ante el fallido intento de llegar a la “dueña” de sus amoríos, insistía una y otra vez, golpeando su pico contra el cristal.
Ernesto dijo: voy a verlo por fuera haber si lo puedo espantar. Uno de los meseros, respondió: no se va. Ya lo hemos espantado nosotros y le echamos agua, pero vuela y de inmediato regresa. Está enamorado.
Ciertamente. Lo comprobamos. Salimos y al pararnos frente al cristal, vimos reflejados con claridad nuestras figuras, al igual que la del pequeño petirrojo que se abalanzaba una vez más sobre el cristal y con gran ímpetu sobre su conquista. El golpe fue tan fuerte, que trastabilló, cayendo sobre el alfeizar de la ventana, se quedó quieto y pensando en que se había matado, nos acercamos rápidamente tratando de rescatarlo, pero casi de inmediato elevó su vuelo parándose sobre la verde rama de una bugambilia.
Uno de los jóvenes que regaba el jardín le echó agua con la manguera. El pajarillo desconcertado voló hacia un árbol cercano y en menos de 5 minutos, pasó por sobre nuestras cabezas, se paró exactamente sobre el mismo tallo que lo sostenía anteriormente, miró hacia el cristal, giró su cabeza hacia un lado, miró de nuevo fijamente el cristal y con firmeza extendió sus alas y de frente, estrelló nuevamente su pico, buscando el calor y la suavidad del rojo plumaje, de aquella avecilla que se reflejaba en el cristal. Vana intención……enamorado, se estrelló una y otra vez, sin ver al resto de bellas avecillas que revoloteaban a su alrededor, perdiendo el tiempo y causándose daño en ególatra intento de conquistarse a sí mismo.
Así, existen hombres y mujeres que pasan la vida admirándose, adulándose sin parar, ignorando a quien seguramente les podría brindar el amor y la atención que buscan en el reflejo de si mismos ante un espejo.
Oquimachy Hermosillo, Sonora
SENTIMIENTOS
Un eterno esperar sin esperanzas Con solo la respuesta del silencio Un ingrato mirar por las ventanas Buscando su presencia en la distancia.
La amargura y el dolor son las murallas Que encarcela al propio pensamiento Que se entrega en vida de añoranza Anhelando tan solo un sentimiento
La s rejas no son las que encarcelan A veces es mayor el infortunio De quien vive anhelando una quimera En la aparente libertad más traicionera
Cuando la vida se deja entrelazada Con amores que antaño nos dañaron No podemos aceptar las ilusiones De quienes un corazón nos entregaron
Por quien ama así de esa manera
Se pide a
DIOS en las plegarias Para que encuentre la dicha verdadera
Cuando un corazón es prisionero Y anhelante de viejas ilusiones No sabe ni puede dar un solo beso Que no vaya cargado de emociones
Es triste saber que no se puede Vivir de nuevo una ilusión Porque siempre quedara la duda De si es libre de vedad el corazón.
Así están guardados mis recuerdos En el cofre que guardo en mi interior Y aunque busque una llave no la encuentro Y no se abre mi alma a un nuevo amor
TE AMO LO SUFICIENTE
Aunque:
Te amo
Oquimachy
Las hojas secas de un rosal
Creíste que yo sin ti: No viviría. Pensaste que tú sin mí: Feliz serías ¡Y ya vez Como juega la vida Con nuestra realidad ¡
Hoy tú no duermes Pensando en mi lejanía Y yo…vivo sonriendo Llena de alegría. ¡Ves que pude vencer El hastío y la soledad ¡
Hoy siento renacer Las cosas buenas Que me llenan de armonía
Y
enterrados dejé La tristeza y la perfidia.
Hoy: la paz, el amor Y la alegría pintan de colores Cada minuto de mi vida Tal vez, mañana… Le entregue al viento Las hojas secas de aquel rosal Que me diste un día.
Oquimachy
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