(Seudónimo de la escritora argentina Marta Roldán)

 

 


AUTOR

TITULO DE LA OBRA

Oquimachy

El petirrojo enamorado

 

Sentimientos

   
 

EL PETIRROJO ENAMORADO

 

Me encontraba sentada ante la mesa, frente a las ventanas  de un famoso hotel, en el sur de la ciudad, tratando de consumir mis alimentos, mientras Reyna y Ernesto, mis amigos  me comentaban los sucedido la noche anterior en el ámbito laboral donde ellos comparten con el público su voz, su guitarra y su talento creativo  tanto en lo literario como en lo musical.


Me atraganté por décima vez, pues pareciera que se habían sintonizado mi intención de tomar el café con el aleteo ya cansado de un petirrojo, que invariablemente  elevaba su vuelo frente al ventanal y tocaba con su pico el cristal.

 

De principio, pensé que  la ventana estaba abierta y la pequeña avecilla pretendía entrar. Luego vi como el agua de la fuente se elevaba tras el movimiento casi  ritual del pajarillo. Miraba hacia la ventana, volteaba su pequeña cabeza a un lado y de frente se elevaba unos 30 centímetros y arremetía contra la limpia vidriera del  ventanal.

 

La curiosidad y mi consternación por el repetitivo intento del animalito, pudieron más y me sustrajeron involuntariamente de la conversación, hasta que Reyna dándose cuenta del motivo de mi distracción, me dijo: voy a tomarle una foto.

 

Se levantó y sin pensarlo fue hacia  la ventana, despacio, pues pensó que al verla  el pequeño  petirrojo volaría, pero no sucedió así: Le tomó varias fotografías en los siguientes vanos intentos de  aquella pequeña y desesperada criatura,  en el que ya se confundía lo rojo de su  plumaje en el pecho, con el sangrante pico. Así, cada vez que golpeaba el cristal, se quedaba más tiempo parado sobre la verde vara que lo sostenía mientras recuperaba la fuerza para embestir nuevamente  aquel espejo que reflejaba su propia y bella anatomía, de la que seguramente se había enamorado, convirtiéndose así mismo en su centro de atención y en el objetivo y presa de sus intentos por conquistar.

 

Dejamos de conversar sobre la música, la composición y nuestras preocupaciones para centrar nuestra atención en el enamorado petirrojo, que sin descanso y sin sucumbir ante el fallido intento de llegar a la “dueña” de sus amoríos, insistía una y otra vez, golpeando su pico contra el cristal.

 

Ernesto dijo: voy a verlo por fuera haber si lo puedo espantar. Uno de los meseros, respondió: no se va. Ya lo hemos espantado nosotros y le echamos agua, pero vuela y de   inmediato regresa. Está enamorado.

 

Ciertamente. Lo comprobamos. Salimos y al pararnos frente al cristal, vimos reflejados con claridad nuestras figuras, al igual que la del pequeño petirrojo que se abalanzaba una vez más sobre el cristal y  con gran ímpetu sobre su conquista. El golpe fue tan fuerte, que trastabilló, cayendo sobre el alfeizar de la ventana, se quedó quieto y pensando en que se había matado, nos acercamos rápidamente tratando de rescatarlo, pero casi de inmediato elevó su vuelo parándose sobre la verde rama de una bugambilia.

 

 

Uno de los jóvenes que regaba el jardín le echó agua con la manguera. El pajarillo desconcertado  voló hacia un árbol cercano y en menos de 5 minutos, pasó por sobre nuestras cabezas, se paró exactamente sobre el mismo tallo que lo sostenía anteriormente, miró hacia el cristal, giró su cabeza hacia un lado, miró de nuevo fijamente el cristal y con firmeza  extendió sus alas y de frente, estrelló nuevamente su pico, buscando el calor y la suavidad del rojo plumaje, de aquella avecilla que se reflejaba en el cristal. Vana intención……enamorado, se estrelló una y otra vez, sin ver al  resto de bellas avecillas que revoloteaban a su alrededor, perdiendo el tiempo y causándose daño en ególatra intento de conquistarse a sí mismo.

 

Así, existen hombres y mujeres que pasan la vida admirándose, adulándose sin parar, ignorando a quien seguramente les podría  brindar el amor y la atención que buscan en el reflejo de si mismos ante un espejo.

  

Oquimachy

Hermosillo, Sonora

 

SENTIMIENTOS

 

Un eterno esperar sin esperanzas

Con solo la respuesta del silencio

Un ingrato mirar por las ventanas

Buscando su presencia en la distancia.

 

La amargura y el dolor son las murallas

Que encarcela al propio pensamiento

Que se entrega  en vida de  añoranza

Anhelando tan solo un sentimiento

 

La s rejas no son las que encarcelan

A veces es mayor el infortunio

De quien vive  anhelando una quimera

En  la  aparente  libertad más traicionera

 

Cuando la vida se deja entrelazada

Con amores que antaño nos dañaron

No podemos  aceptar las  ilusiones

De quienes  un corazón nos entregaron

 

Por  quien ama  así de esa manera

Se pide a DIOS  en las plegarias
Que le bendiga y que  el  amor  se le conceda

Para que  encuentre la dicha verdadera

 

Cuando un corazón  es prisionero

Y anhelante de  viejas ilusiones

No sabe ni puede  dar un solo beso

Que no  vaya  cargado de emociones

 

Es triste saber que no se puede

Vivir de nuevo una  ilusión

Porque siempre quedara  la duda

De si es libre de vedad el corazón.

 

Así están guardados mis recuerdos

En  el cofre que guardo en mi interior

Y aunque busque una llave no la encuentro

Y no se abre  mi  alma  a un  nuevo  amor

 

 


Oquimachy

 

 

TE AMO LO SUFICIENTE


Te amo. Demasiado 

Aunque:
El amor nunca es demasiado.
Siempre hace falta un poco más...


Pero yo te amo.
Lo suficiente.
Lo suficiente para saber
que eres parte de mi vida


Lo suficiente para pedirle
siempre a Dios por ti.
Lo suficiente para sentir
tu ausencia y añorar tus besos

 
Y cada día  despertar
Queriendo mirar tus ojos,
Y absorber tu aliento.


Escuchar tus palabras
Y sentir tu cuerpo junto a mí.


Lo suficiente para decir:
“Gracias, Señor.
 Por darme su amor
Y dejarlo que esté
siempre  junto a mi.

Te amo

 

Oquimachy

 

 

Las hojas secas de un rosal

 

 

Creíste que yo sin ti:

No viviría.

Pensaste que tú sin mí:

Feliz serías

¡Y ya vez

Como juega la vida

Con nuestra realidad ¡

 

 

Hoy tú no duermes

Pensando en mi lejanía

Y yo…vivo sonriendo

Llena de alegría.

¡Ves que pude vencer

El hastío y la soledad ¡

 

 

Hoy siento renacer
 en el alma

Las cosas buenas

Que me llenan de armonía

Y enterrados dejé
los malos ratos

La tristeza y la perfidia.

 

 

Hoy: la paz, el amor

Y la alegría pintan de colores

Cada minuto de mi vida

Tal vez, mañana…

Le entregue  al viento

Las hojas secas de aquel rosal

Que me diste un día.

 

 

Oquimachy

 

 

 

 


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