(Seudónimo de la escritora argentina Marta Roldán)

 

 


AUTOR

TITULO DE LA OBRA

Príncipe de Albanta

Aires del estado natural...

Aires del estado natural

 
Algunas veces ocurre en la oscuridad de las primeras o de las últimas horas del día, como si recorriera el camino que me llevara hasta la luna; otras veces, sucede bajo el más enfurecido sol que me flagela y confiesa mis pecados. En mis Tierras de Adrogué, a pesar de sus cuevas arbóreas, disfruto menos que cuando es por la dulce tierra o la salada arena.
 
            Me recuerda que también soy un animal y me distrae de tanto trabajo intelectual. Si bien es cierto que mi mujer logra cosas parecidas, ella no queda celosa sino complacida por los beneficios de aquello que tan bien me hace para hacerle lo que desea cuando lo sugiere.
 
            Es la calma y la descarga absoluta. Porque es una de las pocas acciones donde el límite está en uno y la victoria siempre es con uno mismo. Es la prédica del artista que intenta unir la mente con el cuerpo y moldear con nuestra propia materia la manifestación de la pasión. Puede ser también el soliloquio religioso que nos conduce a la contemplación filosófica.
 
            Considero que forja la voluntad, porque cuando ya no hay más aire, queda la decisión de exigirnos siempre continuar, hasta la meta de la satisfacción de no habernos detenido antes de la línea de llegada.
 
            Amigos, me voy como un loco, como un salvaje, huyendo de ustedes y de mí, me voy a correr…
 
 
Tierras de Adrogué, enero once, MMVI
Príncipe de Albanta

 


 
Si el otro supiera
 
“No se trata de establecer quién tiene razón sino de ponernos de acuerdo”.
 
 
¿Necesitarte? Yo no te necesito
porque niego cada uno de los suspiros
que susurran tu nombre en mi corazón,
porque confundo a cada uno de los gemidos
con represiones cobardes intentando convencerlos
que yo, que yo no te quiero.
Pero es mentira, porque es verdad
que muchas veces te llamo sin que me escuches
o sin atreverme a que me oigas.
Porque muchas veces no encuentro argumentos
para explicarme por qué no estás
llenando este vacío de impotencia
por no tenerte cuando quiero
o por temerte escuchando
las razones por las cuales yo te quiero.
¿Que te necesito? No, si solamente
deseo estar contigo cuando tú,
cuando tú también quieres estar conmigo;
cuando no, tampoco yo te quiero.
Y si nunca nos decimos cuánto nos queremos,
yo no te querré tanto como digo
ni tú me querrás a mí como insinúas
pero nunca has dicho que me quieres.
 
 

Príncipe de Albanta

 

Lágrimas de ojos
 
Tengo lágrimas llenas de ojos
que ya no podré volver a ver
y de esos ojos que nunca me verán,
miradas pintadas de tristeza y dolor.
 
Tengo lágrimas llenas de ojos,
llenas de llanto
y de ojos con la angustia por mirar
el desconsuelo de la verdad.
 
Tengo lágrimas llenas de ojos,
y ojos ya vacíos de lágrimas…
que ya no quieren ver…
 
 
Agustín Elías Jijena Sánchez
Príncipe de Albanta

 


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