(Seudónimo de la escritora argentina Marta Roldán)

 

 


AUTOR

TITULO DE LA OBRA

Cristina Valle

Mis cuatro elementos

 

Embelezo de Utopía

 

De azahares es esta lágrima


Mis cuatro elementos
                                            Cristina Valle
Hay algo misterioso en la esencia
de la verdad que me devela.

Es en lo invisible del alma
donde siento la magia,
donde encuentro el hálito sagrado
de aquello que no sé
pero sé que vendrá...

Desde mi profundo ser
se gestan las palabras,
nacen los versos
y vaya yo saber desde cuándo
se prepara el color
con su pincelada espesa,
d  e  s  c  u  b  r  i  é  n  d  o  m  e,
o desde qué ancestral abismo
surge el fuego
que mi metal moldea...

El misterio de ser así
    me transforma en aire,
          me vuelve fuego,
                 me convierte en tierra al viento
     y, al final,
                 me transmuta en agua sobre el desierto.
 


Embelezo de Utopía
de Cristina Valle


¡Ay, Utopias, cómo las quiero!
Se me figuran todas dormidas
bajo la falda de la mañana.
Encuentro en mi cama restos de sueños
palpo en el suelo migas de olvido.
¡Ay Utopía dónde las busco!
¿Dentro del espacio vacío del cóncavo
de un triste convexo revertido?
¡Ay, Utopías, cuánto las quiero!
Aunque esta mañana se me hayan perdido.


Poema 11

De azahares es esta lágrima

Hay un lugar propio,
donde lo finito se vuelve infinito
ideas, frustraciones, deseos.
vagan por el paisaje de mi tiempo.
Se hace tarde
escribo y me reflejo
inventándome una y mil veces
fuera del tiempo
aprovecho luces, hendijas, grietas
me fugo hacia la luz
y evoco algún recuerdo que atesoro
en la nostalgia.
Todo esta en silencio
y se me escapa una lágrima
                                 involuntaria
de azahares, perfumada.

Poema 10

sin puntos ni comas

he decidido escribir sin puntos
que nada termine
que todo sea comienzo
aligerar los versos
nada de mayúsculas
ni una sola coma
sólo magia y misterio
y en donde este prohibido prohibir
que se libere el sentimiento
sin vergüenza ni comillas
he decidido agregar algo al mundo
en la libertad del poema
Poema 9

Divagaciones
Fantaseo
donde lo sagrado se vuelve cotidiano
pesa en mi corazón cierta melancolía
soy pequeño y soy basto

Fantaseo,
para exiliarme
con los pájaros en la belleza
y me sostengo
lejana a la bruma de mi espacio
no alcanzo con los pies la tierra

Fantaseo
pesa en mi corazón cierta melancolía
miro al cielo
en busca de lo sagrado

me acorrala la materialidad de una palabra
me toma de rehén la duda
me deslizo sobre la sensibilidad del aire
y caigo sobre el mundo
ando a tientas por un laberinto
busco el asombro de una ilusión perdida
y fantaseo.

Poema 8
En agosto
Hay un verso escondido
detrás de la mañana.
Crece, me abarca, me escinde
me burla, me imita y se escapa.
Quiero llegar a su alma
de niebla temprana
y esta tan lejano.



Poema 7
Mis cuatro elementos

Hay algo misterioso en la esencia
de la verdad que me devela.

Es en lo invisible del alma
donde siento la magia,
donde encuentro el hálito sagrado
de aquello que no sé
pero sé que vendrá...

Desde mi profundo ser
se gestan las palabras,
nacen los versos
y vaya yo saber desde cuándo
se prepara el color
con su pincelada espesa,
d  e  s  c  u  b  r  i  é  n  d  o  m  e,
o desde qué ancestral abismo
surge el fuego
que mi metal moldea...

El misterio de ser así
    me transforma en aire,
          me vuelve fuego,
                 me convierte en tierra al viento
     y, al final,
                 me transmuta en agua sobre el desierto.


Poema 6
Libélula

Qué necesidad ésta
de descifrar el mito
de la efímera libélula
que gira y gira
                gira efímera
y convoca
                silencios mientras sucede
  su lentitud apresurada
con la cual enseña sobre el goce
por la vida misma.


Poema 5
De brevedades

Debido a la fugacidad del ser
me vuelvo leve.
Defendiendo la anatomía
kármica
de mi felicidad
y venero la  alegría de ser
       yo misma
en esta manía de ser
como soy.
Poema 4
Embelezo de Utopía
¡Ay, Utopías, cómo las quiero!
Se me figuran todas dormidas
bajo la falda de la mañana.
Encuentro en mi cama restos de sueños
palpo en el suelo migas de olvido.
¡Ay Utopía dónde las busco!
¿Dentro del espacio vacío del cóncavo
de un triste convexo revertido?
¡Ay, Utopías, cuánto las quiero!
Aunque esta mañana se me hayan perdido.
Poema 3
De corduras y locura



activas

        saltan

               avanzan

   se conmueven

y de pronto

se tornan perezosas



una me ignora

me evita

me niega

me rechaza

           dice haberme olvidado

y huye

           acelerada

hacia mi

la otra me evoca

           me convoca

        me nombra

   y me reclama

solícita

me invita a sus rituales

insalubres



pero     nada

                      yo retrocedo

desando

               retorno

                            me vuelvo



ellas avanzan

juntas

se empeñan

y pelean

por ganar un sitio

     una en mi corazón sensible

     la otra en mi realidad sin puntos

Poema 2
De vuelos y metáforas



siento frío hoy en algún lugar de mi cuerpo



imprecisas      mis manos      abren surcos

siembran sueños en invierno

acumulan ilusiones

sin puntos      ni medidas



baila mi alma en confusión

                                            infinita



sobre fértiles sílabas

me convierto

                     apenas

                                  en eco

de una bruma       s e c r e t a

y me diluyo en el añil de las ideas

para vagabundear

                                  hasta el alba

vestida de vuelos y metáforas
Poema 1
De trenes metropolitanos



Ahí

       donde se texturizan las realidades

frecuentan olores ácidos

a rutinas y espacios vacíos

la gente grita golpes,
Violencias desde sus giros

¡Ay! Personajes anónimos

de rostros ocultos
detrás de una máscara de hastío
saben  el porqué de tanta fragilidad




CRISTINA VALLE
LIBRO 2007

¿Adónde la Piedra de Sol, Octavio,

adónde la tibieza?

¿Adónde, Olga, el asombro

y el prodigio se esconden?



Vehemente estoy

                            me desconozco

pero el viento

aviva el fuego

de la llama

y amenaza su ardor

con extinguir del instante

la sutil brevedad

de la belleza.

No puedo asirme a ella

no puedo protegerla

rescatarla

ni siquiera retenerla.



me consumo en un remanso onírico

me exilio en la ilusión

me adentro en un laberinto de espejos

transito la inmortalidad inalterable de lo cotidiano.



Cuando reclame la noche sus bordes

en la rivera florecerán los ecos ojivales

de las almas perdidas


entonces hallaré

en el centro de mí misma

el asombro de Olga Orozco

y la tibieza, Octavio, de la piedra.

 


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